domingo, 23 de agosto de 2009

Siendo Cristianos Solamente


Siendo Cristianos Solamente

por J. C Townsend

¿Has considerado la posibilidad de ser solamente un Cristiano sin denominación? ¿Eres uno de los muchos que buscan la verdad? ¿Las muchas divisiones dentro del Cristianismo te confunden? Encontrarás tus respuestas mirando a Jesús y su palabra inspirada (Juan 14:6; Hechos 4:12; 2Timoteo 3:16). Te enterarás que Jesús estableció su iglesia cincuenta días después de su resurrección − cientos años antes de que las divisiones religiosas vinieran a existir (Mateo 16:13-20; Marcos 9:1; Lucas 24:44-49; Hechos 1:4-8; Hechos 2: 1-47).

Los primeros discípulos estaban todos en una misma iglesia (Efesios 4:4; Efesios 1:22-23). Ellos fueron llamados simplemente Cristianos (Hechos 11:26). No seguían diferentes credos, sino que eran guiados por “la fe que ha sido dada a los santos (Judas 3). La fe fue anunciada por hombres santos de Dios cuando fueron inspirados por el Espíritu Santo (2Pedro 1:19-21). Todos nosotros tenemos esa guía inspirada en el Nuevo Testamento.

Podemos reproducir el Cristianismo puro actualmente con el solo seguir las instrucciones de Jesús en el Nuevo Testamento (Lucas 8:11). Los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento están escritos, “para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios (Juan 20:31)”. El quinto libro, Hechos de los Apóstoles, dice qué necesitan los creyentes en Cristo para ser salvos (Hechos 2:38-39; Hechos 18:8; Hechos 22:16). Los siguientes 21 libros, de Romanos-Judas, nos dicen cómo vivir la vida Cristiana. En el último libro, El Apocalipsis de Juan, Jesús le dice a Juan, “Por tanto, escribe las cosas que viste, las que son y las cosas que vendrán después de éstas (Apocalipsis 1:19)”.

Cuando obedeces el mandato de Cristo, Dios te añade a su cuerpo sin denominación, la iglesia (Hechos 2:47). Llegas a ser miembro de la iglesia que Cristo edificó (Mateo 16:18) y a la cual Pedro, Santiago y Juan pertenecieron.

En todas partes la iglesia de Cristo ora por la restauración de la iglesia tal como es descrita en el Nuevo Testamento. Por restaurar su nombre, organización, adoración y práctica de la iglesia del Nuevo Testamento, podemos ser parte de ese cuerpo no denominacional, así como existió en el primer siglo (Colosenses 1:18). Para restaurar debemos quitar muchas capas de enseñanza no bíblica − así como alguien quita capas de pintura de una antigüedad preciosa − hasta conseguir la iglesia verdadera así como Jesús y sus apóstoles y profetas la describieron en el Nuevo Testamento.

La iglesia que Jesús edificó (Mateo 16:18) en el primer siglo puede ser una realidad para todos nosotros que vivimos en el siglo veintiuno.

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