domingo, 23 de agosto de 2009

Las Setenta semanas de Daniel

Las Setenta semanas de Daniel



LAS SETENTA SEMANAS
Por Javier Barajas Jiménez.


Hace tiempo que leí por completo el libro de Daniel, me maravilló y me gustó mucho lo
que ahí se cuenta, sin embargo en aquel entonces yo entendía muy poco con respecto a
dicho libro, aun recuerdo el momento en que leí lo de las setenta semanas, para mi
sorpresa no entendí nada, así que fui y le pregunté a mi predicador haber si de alguna
manera me despejaría de mis dudas en cuanto el tema, su consejo aun lo recuerdo, y eso
que ya han pasado 13 años, me dijo: “lea el libro otra vez y si no lo entiende léalo
nuevamente” ya se imaginará el resultado de tal consejo (después de volverlo a leer
seguí sin entender nada).

Sé que por ahí habrá muchos que están como yo estuve en ese entonces, sin
embargo mi consejo para usted no será aquel que a mi me dieron, sino que trataré de
una manera sencilla y clara explicarle el tema de las Setenta semanas. Conviene también
informarle que este tema es usado por los premilenialistas para cimentar su teoría y falsa
doctrina acerca del anticristo, estos enseñan que Daniel profetiza acerca del final de los
tiempos y de un milenio literal, también que parte de esta porción habla de una gran
tribulación final, sin embargo el mismo texto nos mostrará que están sumamente
equivocados. A final daremos las conclusiones pertinentes y en ellas recordaremos un
poco de esto.

LAS CIRCUNSTANCIAS EN QUE SE DA LA PROFECÍA.

Daniel está en Babilonia, él y sus compañeros así como el pueblo fue llevado cautivo,
están por cumplir setenta años de esclavitud, desde que los sacaron de Jerusalén,
destruyeron el templo y los llevaron lejos de su tierra (2ª Crónicas 36:17-21). Daniel se
pone a leer el profeta Jeremías y descubre que su cautiverio sólo durará setenta años
(Daniel 9:1-2). Entendiendo esto se pone a orar por su pueblo, a pedir perdón por los
pecados del mismo, mientras está orando aparece un ángel, el cual es Gabriel y en
respuesta a su oración le da esta profecía conocida como las setenta semanas: “Aun
estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel y
derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando
el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza,
vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló
conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.”
(Daniel 9:20-22).


Así que las circunstancias en que se da esta profecía, eran muy difíciles para el
pueblo, ellos estaban sufriendo y esperaban la respuesta a sus oraciones. Es hasta este
momento en que fiel a su promesa, Dios responde. Habiendo sido destruido el templo y
la ciudad de Jerusalén, lo que Daniel y los demás judíos esperaban era saber cuándo
volverían a su tierra y cuándo pondrían reconstruir su hermoso templo.

EL TEMA PRINCIPAL DE LA PROFECÍA.

Algo que es necesario precisar es: cuál es el tema principal de este pasaje, como
veremos adelante aunque tiene que ver principalmente con Israel, también nos beneficia

Las Setenta semanas de Daniel a nosotros. El tema principal es el pueblo y la santa ciudad,
¿cuál pueblo? El judío y también Jerusalén y su templo, aquel que había sido destruido setenta años antes. Esto lo deja bien en claro el libro de Daniel. Ahora leamos los versículos 23 y 24: “Al
principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú
eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión. Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación,
y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la
visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.” (Énfasis añadido). Aunque
anteriormente ya hice énfasis en las circunstancias quiero enfatizarlo aun más.
El dialogo que leemos se está dando entre el ángel Gabriel y Daniel. Los judíos
habían sido llevados cautivos a Babilonia, lugar donde Daniel se encontraba en ese
momento, él como todos los judíos deseaban su libertad, y sobre todo volver a
Jerusalén. Note usted que el punto principal de su oración es el Pueblo y la ciudad de
Jerusalén, así que este es el tema principal tanto del capítulo nueve, como de las setenta
semanas. Jerusalén había sido destruida y los judíos llevados cautivos.
Las preguntas siguientes son importantes para entender la visión: ¿Sería
reconstruida Jerusalén nuevamente? ¿Libertará Jehová a los judíos? ¿Cuándo se llevaría
acabo esta reconstrucción? ¿Cumpliría Jehová el pacto que hizo con ellos?. Mientras
Daniel sigue orando y pidiendo misericordia, Dios envía al ángel Gabriel para que le de
la respuesta a su oración, ¡así es! las setenta semanas son la respuesta a esa oración.

LAS DIVISIONES DE ESTA PROFECÍA Y LA EXPLICACIÓN.

Aunque la profecía tiene que ver con el pueblo y con la ciudad, esta incluye otras cosas,
las mismas que estaremos puntualizando. La profecía está dividida en tres partes:
Siete semanas. Sesenta y dos semanas Una semana
En estas tres partes suceden varios acontecimientos. Por la manera en que el libro de
Daniel divide la visión, muchos no entienden lo que leen, esto es comprensible, por eso
he puesto una tabla dividiendo las setenta semanas, y más adelante veremos algo más,
dividiendo los acontecimientos para dar mayor claridad al tema, por ahora veamos lo
que dicen los versos 25-27:
“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar
a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se
volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y
dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que
ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin
de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con
muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la
muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la
consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”
Ahora conviene preguntar ¿las setenta semanas representan días o años? Una
semana tiene SIETE días, así que setenta semanas son 490 días, sin embargo interpretar
semanas de días no nos sirve, no funciona, porque es muy poco tiempo para que se
cumplan los acontecimientos mencionados en la profecía, así que tomaremos lo que

Las Setenta semanas de Daniel dice Núm. 14:34; y Ez. 4:4-6, en los cuales se toma un día como un año, considerando lo anterior tenemos 490 años. LAS SETENTA SEMANAS SON 490 AÑOS, los cuales tendremos que contar hacía atrás, ya que nosotros dividimos antes de Cristo y después
de Cristo. Entonces el ángel le dice a Daniel que en 490 años pasaran varias cosas, estos
490 años están divididos en tres partes:
Siete semanas Sesenta y dos semanas Una semana
49 años 434 años 7 años
De esta manera ya sabemos los años que debemos considerar para entender la
profecía, conforme vayamos haciendo esto veremos que hay algunos problemas, sin
embargo esto no debe empañar el mensaje principal, ya que si mostramos que todo esto
ya se cumplió, las sumas que se puedan hacer de los años, tienen menor importancia.
Hay tres interpretaciones principales a esta profecía, (1) la primera es la cronológica que
consiste en tomar las setenta semanas por años literales. (2) La segunda es la simbólica,
esta dice que simplemente representan tres etapas, y no hay necesidad de tomar en
cuenta los años. (3) La tercera y la que menos peso tiene a mi parecer y conforme a la
interpretación de la Biblia, es la interpretación premilenialista, esta consiste en tomar la
cronológica y hacer un intervalo entre la semana sesenta y nueve y la setenta, que hasta
ahora abarca más o menos dos mil años, tal interpretación no tiene sustento y más
adelante veremos las razones de ello.

De estas interpretaciones la más adecuada es la cronológica, puesto que tomando
esta, fácilmente podían saber los judíos del primer siglo la llegada del Mesías, y aparte
nos dice con exactitud cuando muere el Mesías, es decir, Cristo. Lo importante aquí, es
considerar el punto de partida, es decir, desde qué fecha comenzaremos a contar, el
pasaje dice: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y
edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos
semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.” (Daniel 9:25,
Énfasis añadido). Cuando los judíos volvieron para reconstruir Jerusalén, se encontraron
con dificultades, por eso dice: “…se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos
angustiosos.” Puede leer Esdras cap. 2 y Nehemías cap. 7, donde se informa de esto.
El punto de inicio es desde que se dé la orden para restaurar y edificar Jerusalén,
ya que esta estaba destruida. Aquí se le muestra a Daniel que será reconstruida junto con
el templo, que ahora estaba en ruinas. Hubo tres decretos emitidos por reyes, los cuales
dieron la orden de restaurar Jerusalén, las fechas de estos decretos son las siguientes:
536 A. de C., 458 o 457 a. de C., y 444 A. de C., el decreto más importante fue el del
458 o 457, tomando esta fecha de punto de partida y considerando que desde la orden
hasta el Mesías hay siete y sesenta y dos semanas, concluimos que debemos contar 483
años.
Vamos a ver una línea en la cual pondremos la fecha de partida y algunos
acontecimientos de la profecía, después veremos que la misma es impresionante y que
esta interpretación, es decir, la cronológica es la que mejor explica a las setenta
semanas.
Interpretación Cronológica
Siete Semanas Sesenta y dos semanas Una semana
Las Setenta semanas de Daniel
4
457 a. C. 408 a. C. 26 d. C.
/--------------------------/----------------------------------------------------/--------------/-----------
--/
Orden de restaurar Hasta El Mesías Muerte del
Mesías.

Tomando en cuenta como punto de partida el año 457 (o 458) y contando 483
años, llegamos al año 26 d. C.[1] donde Cristo inicia su ministerio y es bautizado por
Juan, ahí Jesús tenía 30 años (Lc. 3:23) hasta este momento terminan las sesenta y
nueve semanas, y da comienza lo semana setenta. Con la llegada del Mesías y su
sacrificio, cumple las seis cosas dichas en Daniel 9:24:

1. “para terminar la prevaricación,” Esto implica cuando Dios pague a los
judíos por sus transgresiones, Mateo 23:32-36 I Ts. 2:14-16. Todo esto se
cumplió.

2. “y poner fin al pecado,” Esto no indica que ya no iba a haber pecado, sino que
Cristo iba a proveer la solución para el mismo. “De otra manera le hubiera sido
necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la
consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de
sí mismo para quitar de en medio el pecado.” (Énfasis añadido, Hebreos 9:26)
también léase Juan 1:29 “el Cordero […] que quita el pecado del mundo”.

3. “y expiar la iniquidad,” Equivale a perdonar los pecados, y es a través del
sacrificio de Cristo que se nos han perdonado los pecados (Ro. 3:21-30) también
por medio de su sacrificio es que nos reconciliamos con Dios (2ª Co. 5:18-19).

4. “para traer la justicia perdurable,” 2ª Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció
pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia
de Dios en él.” ¿Es esta justicia perdurable? Desde luego que sí.

5. “y sellar la visión y la profecía,” El medio de declarar la voluntad de Dios
usado en el A.T. Las profecias fueron cumplidas y confirmadas. Jesús cumplió
todo (Lucas 24:25-27, 44-49).

6. “y ungir al Santo de los santos.” A esta frase se le dan dos interpretaciones, la
primera consiste en que Cristo fue ungido, lo cual sí sucedió (Hebreos 1:9), él es
el ungido de Dios. La segunda se aplica al lugar santo, sea cual sea, las dos han
quedado cumplidas en Cristo (Hebreos 10:19-26).
Estas cosas deben de cumplirse al final de las setenta semanas, siendo la venida del
Señor Jesús el cumplimiento de muchas de las cosas del A. T. podemos estar seguros
que todo esto ya está cumplido, aunque la profecía tenía que ver principalmente con
Judíos, sabemos bien que con la llegada del Mesías no sólo ellos salieron beneficiados
sino también toda la humanidad. El siguiente versículo nos muestra que la
interpretación premilenialista es incorrecta, pues ellos enseñan que entre la semana 69 y
70 hay un intervalo, que como ya dijimos ahora lleva dos mil años, pero el verso dice
que “…después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por
sí;…” Si la última semana es decir, la setenta, aun no se ha cumplido, entonces tampoco
han matado a Jesús. Ahí tenemos el primer error de interpretación.
[1] Si nota en el año 26 d. C. Jesús tiene 30 años, esto se debe a una falla en el calendario, pues cuando este se hizo hubo una falla como de cuatros años.


Hasta este momento, Daniel ha escuchado que el templo será reconstruido, él debió de
haberse sentido feliz, pero enseguida se le dice que nuevamente la ciudad y el templo
serán destruidos: “y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el
santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las
devastaciones.” (Daniel 9:26). En este pasaje es donde comienzan las dificultades a las
cuales me referí anteriormente. Antes de considerarlas veamos el verso 27: “Y por otra
semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el
sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el
desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame
sobre el desolador.” Una mejor traducción es: “durante una semana” no hablando de
duración sino de lo que pasará en esa semana. La Traducción de la Reina-Valera, al
poner “otra semana” parece dar la idea de una semana más. Pero Daniel se esta
refiriendo a la semana setenta, ya antes mencionada en el versículo anterior (26).
Los aparentes problemas.

El primero de ellos es que la profecía sólo abarca 490 años, pero en Daniel 9:26-27, se
relata un suceso que se cumple hasta el año 70 d. C., pues es en ese momento en que se
vuelve a destruir el templo y la ciudad, ahora por mano de Tito el emperador Romano.
Y los años de la profecía no alcanzan hasta ese período. Algo que puede ayudar a
aclarar esto es que posiblemente la destrucción de Jerusalén se menciona como
consecuencia de la muerte del Mesías, pues por haber matado a Jesús vino como castigo
la destrucción del templo, pero no sólo por eso, sino porque el mismo ya no era
necesario (Léase Jn. 4:21-24). Es evidente que el que viene a destruir Jerusalén es Tito,
pues la misma interpretación de Jesús sobre este pasaje así lo manifiesta, en Mt. 24:15
el dice: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que
habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)” después en el pasaje paralelo de Mateo,
es decir, Lucas, nos dice de quien se trata y a que se refiere: “Pero cuando viereis a
Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.” (Lc.
21:20, Énfasis añadido). El ejercito que rodeo a Jerusalén y la destruyó fuel el ejército
romano.

Otro de los problemas es que el verso 27 dice: “Y por otra semana confirmará el
pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.”
¿Quién es el que confirma el pacto y hace cesar el sacrificio? Algunas versiones ponen
como si el que hiciera esto es el emperador romano. Pero tal traducción aunque también
se puede hacer, no checa con el contexto, ni con la interpretación de años literales y
mucho menos les sirve a los premilenialistas. El punto es que esto sucede en la semana
setenta y lo que no puede dejar de llamar nuestra atención es que a la mitad de la
semana se lleva acabo esto, en el mismo momento en que se da muerte al Mesías. Cristo
tenía 30 años al iniciar su ministerio, sumémosle los 3 ½ de su misterio y tenemos que
el muere a la mitad de la semana setenta. Así que, queda más claro cuando decimos que
el que confirma el pacto y hace cesar el sacrificio es Cristo. Ahora veamos en una tabla
los sucesos:

La orden de
restaurar.

Hasta la sesenta y
nueve semanas.

Semana setenta Consecuencia de la muerte
del Mesías.
“se volverá a
edificar la
plaza y el
“Sabe, pues, y
entiende, que desde
la salida de la orden
“Y después de las
sesenta y dos
semanas se quitará
“y el pueblo de un príncipe
que ha de venir destruirá la
ciudad y el santuario; y su
muro en
tiempos
angustiosos.”

para restaurar y
edificar a Jerusalén
hasta el Mesías
Príncipe, habrá siete
semanas, y sesenta
y dos semanas;”
la vida al Mesías,
mas no por sí; Y
por otra semana
confirmará el
pacto con muchos;
a la mitad de la
semana hará cesar
el sacrificio y la
ofrenda.”
fin será con inundación, y
hasta el fin de la guerra
durarán las devastaciones.
Después con la
muchedumbre de las
abominaciones vendrá el
desolador, hasta que venga
la consumación, y lo que
está determinado se derrame
sobre el desolador.”

Ya se ha reconstruido la ciudad. Esto ya se cumplió. Ya vino el Mesías, también
esto ya se cumplió. Se le quitó la vida, también se cumplió. Y Por último se destruyó
nuevamente Jerusalén, ¡todos los sucesos están cumplidos! Así que esto es ahora lo
importante.
Cosas que muestran que la interpretación de los premilenialistas es incorrecta:
En la setenta semana solamente se reconstruye el templo una vez, y una vez se vuelve a
destruir. La prueba irrefutable es que está destruido hasta el día de hoy, mostrando así el
cumplimiento de la profecía. Ellos necesitan el templo reconstruido nuevamente y no
hay profecía que diga que esto pasará nuevamente.
El rey ahí presentado es el que destruye la ciudad, así que si un suceso está
cumplido el otro también. Pero ellos esperan un anticristo que venga a destruir la
ciudad. Desde luego ahí no hay ningún anticristo. El pasaje habla de una tribulación,
pero esta fue para los judíos en el año setenta, así que nuevamente ellos necesitan otro
pasaje para sus doctrinas, o más bien, necesitan otra Biblia, porque sus constantes
errores doctrinales solo muestran mentiras. Cuando los premilenialistas introducen un
intervalo, dejan sin cumplimiento la profecía de Dios y lo hacen a él mentiroso, pues
ellos tienen al texto diciendo que se reconstruirá el templo, se volverá a destruir y luego
se volverá a construir, para luego destruirse nuevamente, ¿Encuentra eso en el texto?
desde luego que no. Con su interpretación nunca se ha matado al Mesías y por ende no
se ha cumplido la profecía, no es que retarden su cumplimiento sino que le hacen a Dios
mentiroso, porque Dios dice: “así ha de pasar” y ellos dicen contradicen eso con sus
interpretaciones ¿es esto peligroso? Claro que sí.

Conclusión: Las setenta semanas, están cumplidas, ahora ya no hay necesidad de un
nuevo templo, como tampoco de sacrificios de animales, y mucho menos de esperar su
cumplimiento en miles de años más. Ahora tenemos el la justicia perdurable y todo los
beneficios ahí descritos, todo gracias a Jesús.

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